En la era de las tecnologías, y habiéndose realizado una eclosión de señales, dícese ondas, wifi, microondas, el uso del móvil, etc., en la era de la comunicación por redes sociales y a través de internet, sin olvidarse de los tendidos eléctricos y antenas voluminosas, que hacen de repetidores, instaladas por todos lados, esta exposición continua, nos afecta ahora y en el futuro a nuestra salud.


¿Te lo has preguntado alguna vez?

El concepto de contaminación electromagnética, también conocida como electro polución, se refiere a la presunta existencia de una exposición excesiva a las radiaciones de espectro electromagnético o campos electromagnéticos, generadas por equipos electrónicos u otros elementos producto de la actividad humana.

Se emplea el término “contaminación” puesto que se sospecha que ciertos campos electromagnéticos podrían ser, para las especies vivas, un factor de perturbación, pudiendo afectar a su salud o hábitos reproductivos. Estas cuestiones son objeto de polémica social y mediática, y también de intenso estudio académico, sin que hasta la fecha haya sido probada científicamente la existencia de efectos adversos.

Algunos campos electromagnéticos a intensidades muy elevadas pueden presentar efectos nocivos comprobados, fundamentalmente   por   el   efecto   térmico   que pueden causar, como por ejemplo el campo electromagnético en el interior de un horno microondas.

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud estima que, a los niveles promedio de intensidad a los que se somete un adulto en los países desarrollados, no existen efectos adversos para la salud. Igualmente, la OMS considera probado que no existe correlación entre los altos niveles de campo electromagnético y los síntomas de la denominada hipersensibilidad electromagnética, cuyas causas aún no se conocen. La pregunta sería: ¿Hay interés creados detrás de estas declaraciones?

Visto hasta el momento la defensa por parte de los Estados, y en especial el Estado Español, que deberían ser los defensores y estar siempre velando por las seguridad ciudadana, el ejemplo más reciente son el posicionamiento ante el TTIP, y más reciente, como la aprobación del CETA por parte del Parlamento Europeo, y porque no recordar el posicionamiento de este, en defensa de quién estaban en el Tribunal Europeo por la causa las clausulas suelo, en la defensa de la Banca Española no de l@s españoles, dícese el Pueblo que es a quien se deben.

Un aspecto polémico refiere a los hipotéticos efectos nocivos que podrían producir, a largo plazo, las emisiones de radiación electromagnética. Algunos casos puntuales de supuestos aumentos en la probabilidad de cáncer en personas que viven en zonas cercanas a torres de alta

tensión, como así también la reciente preocupación sobre el uso de la telefonía celular, y de las antenas de los celulares y o WiMAX han contribuido a despertar cierto grado de “alarma social”. Siendo conscientes de los intereses creados y del poder de estas compañías, y como ejercen de forma indirecta su presión a los estados y a la legislación vigente, siendo las que determinan muchos de estos a su favor.

Después de esta introducción técnica y que leemos diferentes pronunciamientos en el mismo aspecto y cuestión, “sin riesgo/con riesgo” dicen que no hay pruebas que determinen, que haya una relación directa en la exposición continua como en las causas que se han detallado, podemos decir que no estamos ni de acuerdo ni son pruebas suficientes, como para certificar que el peligro es nulo y en consecuencia sus efectos en el desarrollo y en la calidad de vida de todas y todos, por ello vemos indispensables que se hagan estudios mucho más exhaustivos y completos en el tiempo y poder  ser sabedoras todas y todos, con que convivimos diariamente y más aún ser conscientes de sus efectos dañinos, que se puedan producir por estas exposiciones a los campos electromagnéticos, en todas las personas, como seres vivos que nos rodean, hay casos ya trasladados y relatados, dícese constatados, como bancos de ballenas que han llegado a desorientarse en sus trayectos por culpa de las ondas Sonar o de Radar, que emiten embarcaciones como submarinos que navegan las aguas de los océanos y mares.

Por ello pensamos y reiteramos de la necesidad de fiscalizar por parte de todas y todos como consumidores de todo con lo que convivimos diariamente, como lo que consumimos en nuestro día a día.

¿Te lo vas a preguntar ahora?

Xuanet Carbonell.

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