Cuando escuchas el Pleno sobre los presupuestos del 2021, te das cuenta como funciona el ego de
los corporativos del Gobierno local. Está claro que tanto el PSOE como Ciudadanos nos vienen a
decir que unos presupuestos se pueden aprobar sin utilizar la normativa vigente en la Carta de
Participación Ciudadana, poniendo por excusa, que así se agiliza el trámite para hacer frente a las
necesidades inmediatas de los ciudadanos/as; dejando la coletilla, de que nosotros/as también
queremos participación. Pero hagamos un ejercicio de análisis por medio de la razón.
¿De qué estamos hablando cuando planteamos la participación ciudadana en la elaboración de los
presupuestos?. Pues sencillamente de un modelo de gobernanza que promueve la transparencia de la
actuación de la administración local. Todo basado en un mayor diálogo y equilibrio entre quienes
gobiernan y el resto de la ciudadanía. Por lo que se ve, Ciudadanos y el partido socialista entienden
de que las propuestas o el trabajo colaborativo de la ciudadanía no sirve de nada o no tiene ningún
valor. ¡Vaya estorbo para estos señores/as corporativos/as las Asociaciones de vecinos y Juntas de
Barrio!.
Los fines los confunden, en vez de ver una mejora en la toma de decisiones y la implicación de los
ciudadanos/as en la gestión de lo público, lo miran como un ataque a sus posiciones de privilegio y
por tanto, poco beneficioso para sus intereses partidistas. Y digo privilegio, por la cantidad de datos
que manejan y que los ciudadanos no acceden a ellos pese a ser de carácter público. No ofrecen
datos, ni dan explicaciones basándose en esos datos y ofreciendo las fuentes para que se puedan
consultar.
En vez de ver los cambios que promueve este propósito ciudadano de participar en la gestión a
través de la colaboración, solo miran de forma unilateral pensando que ellos tienen todas las claves
para que la cosa vaya a mejor, nosotros/as no tenemos nada que ofrecer o decir.
Los planteamientos de la ciudadanía a través de sus organizaciones buscan una actitud de sus
gobernantes a favor de una “cultura de transparencia”, más difusión de la “cultura participativa y
tradicional de nuestro pueblo” y contempla nuevas formas de comunicación para solucionar
problemas más complejos.
La actitud del área de hacienda es lamentable, en vez de ofrecer datos abiertos en formatos claros y
sencillos a la ciudadanía, intenta justificarse diciendo que no hay tiempo para valorar las propuestas
ciudadanas porque llegan tarde y mal, cuando llevan casi dos años de legislatura y no han sido
capaces de preguntar seriamente ni una sola vez al Consejo Territorial de Participación Ciudadana.

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