La Conselleria de Transición Ecológica da su aprobación para que la empresa
Cemex transforme la cementera de Buñol en una macroincineradora de
residuos, que podrá quemar 153.000 t al año, 30.000 t de ellos residuos
peligrosos, que vendrán en su totalidad de otras Comunidades Autónomas,
que en algún caso prohíben esa incineración de residuos peligrosos como
Catalunya.
Esta Conselleria se ha plegado lamentablemente a interesas particulares y en
su resolución final, incluso ha rebajado las exigencias ambientales al
aumentar el valor límite de emisión de las partículas de 10 mg/Nm3 a 20
mg/Nm3, contradiciendo la normativa europea.
La nueva Autorización Ambiental Integrada (AAI) era uno de los requisitos
que había impuesto la cementera turca Cymsa para hacerse con los activos
de Cemex en Buñol.
La Dirección General de Calidad y Educación Ambiental ha otorgado a Cemex el 16 de
octubre de 2021 una nueva AAI que sustituye a la de 2006 y todas las modificaciones
posteriores, que consolida a la fábrica de cemento blanco como una
macroincineradora de residuos, que podrá quemar hasta 153.000 t al año, de 56 tipos
de residuos no peligrosos y 2 de residuos peligrosos. Incluso se autoriza a Cemex la
instalación de una trituradora del rechazo de los residuos municipales para preparar
su propio Combustible Derivado de Residuos. La sustitución energética podrá alcanzar
el 90%, con un máximo del 40% provenientes de residuos peligrosos.
Se autoriza la incineración de 30.000 t de residuos peligrosos que tienen su origen en
su totalidad en otras Comunidades Autónomas, que se trasladan a Buñol, porque o
bien su incineración está prohibida (caso de Catalunya) o bien porque se quiere eludir
el pago de tasas o cánones a la incineración. El País Valenciano y la comarca de la
Hoya de Buñol es utilizado como “zona de sacrificio” para eliminar esos residuos con el
beneplácito del Gobierno del Botànic.
La resolución finalmente aprobada por la Conselleria de Transición Ecológica difiere en
poco de la que se sometió al trámite de audiencia a los interesados en mayo de 2021,
aunque las exigencias ambientales disminuyen. Hay que recordar que ese expediente,
que inicialmente abarcaba a los hornos de cemento gris y blanco, pero que tras el
desmantelamiento del horno de cemento gris se reduce al restante, tiene su origen en
una solicitud de Cemex de mayo de 2011. Han sido gestionados tres trámites de
audiencia a los interesados, en agosto de 2014 (con el Gobierno del PP), en junio de
2016 y mayo de 2021 (con Gobiernos del Botànic), y dos procesos de información
pública, en los que se han presentado centenares de alegaciones de vecinos,
Ayuntamientos y grupos ecologistas contra ese proyecto, que en su mayor parte han
sido desestimadas.
Por contra ha sido admitida una alegación de Cemex que ha conseguido aumentar el
Valor Límite de Emisión de la materia particulada proveniente del horno, de la
trituración del crudo y del clínker, y de la enfriadora del clínker, pasando de 10
mg/Nm3 a 20 mg/Nm3, en clara contradicción con los Niveles de Emisión Asociados a
las Mejores Técnicas Disponibles, normativa básica europea. También por presión de
Cemex se han eliminado los controles de la contaminación difusa y las condiciones del
muestreo, que estaban establecidas en la propuesta de resolución en el trámite de
audiencia.
Cemex se ha salido con la suya al obtener esta AAI, que era un requisito básico para
que se pudiera completar la venta de los activos en Buñol a la cementera turca
Cymsa, que ejercerá un auténtico monopolio en la producción de cemento blanco en
la región mediterránea. Es vergonzoso que el Gobierno del Botànic que dice defender
a las personas y en su programa establece su oposición a la incineración como
operación de eliminación de los residuos, se haya prestado a este juego.
Ecologistas en Acción del País Valenciano presentará un recurso de alzada a la
Secretaría Autonómica de Transición Ecológica frente esa resolución de 16 de octubre
de 2021.

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