Cine en corto

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Cine en corto

“El buen cine se hace corto, ¿por qué no puede haber una programación de cortometrajes en los cines?” preguntó sobre el escenario de los ABC Park el actor Pablo Díaz del Río presentador de los Premios del Festival Internacional de Cortometrajes Radio City en su vigésimo primera edición. “

Las películas acaban en las plataformas, ¿y los cortos? los cortos no llegan al gran público” aduciría. ¿Cortometrajes con síndrome del yacente por tener una existencia cinematográfica fantasmagórica e identidad en continuo duelo cargan con la perenne sombra del vástago predilecto de la industria: el largometraje? ¿Arte categorizado? La esencia y desarrollo del corto demuestra ampliamente que va más allá del microscópico nicho comercial de un sistema paternalista que induce y trasmite gustos acorde a valores de negocio generando fatídicas censuras para aquellos trabajos y profesionales que se salen del tiesto.

“Censura, cámara, acción” corto documental venezolano refleja la crisis de libertad de expresión que desde el año dos mil diecisiete se vive en el país sudamericano. Cortos prohibidos por temática o estética mueren antes de ver la luz mientras otros nacen por inversión particular, crowfunding o patrocinios comerciales. Penélope Cruz directora
del cortometraje “L´agent” supo de la amarga censura con este trabajo, China impidió en su momento la visualización del corto documental “Do Not Split”.

Engranajes puestos a trabajar evitan que se sobrepasen las supremas directrices por lo que no es de extrañar que cortometrajes de dibujos animados fuesen inadmisibles al igual que parodias de cuentos infantiles. Harry Levinson psicoanalista y empresario acuñaría citas referidas a la crítica: “La concreción es tan importante para los elogios como para las críticas (…) la crítica, como todo feedback (respuesta, reacción) útil, debería apuntar a una forma de resolver el problema”. ¿Qué pasa cuando el problema es la crítica?

Nombres consagrados cuentan en su curriculum con títulos de cortos tal es el caso del director de cine, ganador de un Óscar, Alejandro Amenábar, o Icíar Bolláín medalla de oro a las Bellas Artes, el barcelonés J. A. Bayona quien dirigió Jurassic Worl: El reino caído quien gusta de “rodar a lo grande- incluso en corto-“, Fernando León de Aranoa ganador de la Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián o las Premio Goya: Clara Roquet, Carla Simón y Pilar Palomero.

Los cortometrajes brotan de reflexiones, sentimientos, realidades y ficciones, lejos de estresar ansían satisfacer, espabilar y acercar. Daniel Coleman psicólogo y periodista estadounidense cita algo dicho por cierto hombre de empresa: “El estrés estupìdiza a la gente”. Pues bien, ¿cuánta tropa cineasta cae en las redes de la estupidización de lo imperioso? ¿Streaming (distribución digital de contenidos) como salida al corto? ¿Incursionar con las últimas tecnologías?

Cortos guionizados, animados, tecnificados, musicalizados por inteligencia artificial. ¿Devorará la caníbal IA a su creadora deidad humana? “Un perro andaluz” controvertido, mudo y surrealista corto de Luis Buñuel con guion conjunto del cineasta turolense y Salvador Dalí aún espolea neuronas, también los hay que masajean sentidos y alimentan el conocimiento en un máximo de media hora y mínimo de cinco minutos.

Trabajos sin turbulencias mercantilistas, manipulaciones e intereses ofrecen drama, terror, acción, ficción, documentalismo, erotismo y lo que sea preciso sin tener que arrodillarse ante el ídolo rector. Más de seiscientos trabajos entraron en concurso en el Festival de Radio City, todo un record de participación, mostrando la fortaleza del cortometraje crecido ante desdenes y empeñado en ofrecer mensajes singulares, osados, artísticos, impertinentes y también sexuales y eróticos como los difundidos por una plataforma de contenido LGTBI.

Se podría afirmar que el cortometraje es a la industria cinematográfica lo que el comercio artesanal a una cadena de productos manufacturados. Raymond Williams, historiador, crítico y novelista galés preguntaba en uno de sus libros: “¿Puede ponerse a la venta una obra determinada si no se sabe a ciencia cierta que la gente la va a comprar? Si la producción es barata, a menudo se corre este riesgo. Pero cuando es cara no”. He ahí el “quid” de la cuestión ya que las administraciones institucionales siguen sin sacar del hoyo a una ¿posible industria? que por alguna oscura maldición no es tomada en serio. En España la única productora y distribuidora que logró convertirse en historia del cine fue la valenciana Cifesa (Compañía Industrial de Film Español S.A.), fundada por Vicente Trénor decimotercer barón de Picassent en mil novecientos treinta y dos y que posteriormente pasaría a manos de los hermanos Casanova, hasta en Sevilla tuvo presencia en los años cincuenta con un agente familiarizado con nombres de solera socio- económica, delegados a su vez de empresas como Nestlé. ¿Por qué no hubo subvención valenciana para el histórico documental sobre Cifesa? “Un documental que trata de una familia valenciana, localizado enteramente en Valencia, de raíces valencianas, y que no tengas ni un céntimo de ayuda de la Comunidad Valenciana es alucinante” declaraba Francisco Rodríguez director del trabajo. ¿Política en el cine?

“Hábitat” de Elena Escurra ganaría en la categoría de cortometrajes valencianos mientras que en cortos en valenciano lo hicieron: “El Maestrat filmat” de Fermín Sales y las menciones especiales de “Güelo” obra de Víctor Blanes sobre la “historia de mi abuelo” y “La gabia” de Adán Aliaga testimonio de la “problemática por la pérdida de su padre por el amianto”. Elena Piquer y su obra “Adriana en el olvido“se llevó el Premio del Público y el Escuela Mastermedia: “Siempre anima a seguir trabajando”. Si todo arte creado humanamente conlleva trabajo ¿por qué no se tiene en cuenta esa entrega aupándola a fabril? ¿Acaso Hollywood no es “la fábrica de los sueños”? Pues bien, en España, la que podría ser industria cinematografía jamás saldrá del cascarón y, si eso pasa en largometrajes, ¿qué decir en cortometrajes y mediometrajes?

¡Autoproducción, la solución! de hecho el citado corto de Buñuel lo pagó su madre, pues bien, ¡ahí seguimos! Todo festival de alcurnia tiene su impepinable sección oficial y el jurado de Radio City, tras la agotadora visualización de films, coronó a “Sorda” de Nuria Muñoz-Ortín y Eva Libertad, “hemos tenido personas con sordera en la familia”, el galardón les fue entregado por Natalia Lozano y Luis Padilla, directora creativa y organizador del festival respectivamente, un corto con equipo íntegramente murciano a quienes les “encantó la temática de la sordera” porque mueve a la “reflexión sobre las necesidades de las personas con capacidades especiales y la temática de discapacidad y maternidad”.

El premio especial del jurado recayó en “Handbook” de Pavel Mozhar y la mención especial del jurado fue para “Rimana Wasi” de Ximena Málaga Sabogal y Piotr Turlej, una “historia auténtica sobre la radiodifusión, imprescindible para los amantes de la radio”, en palabras de Ximena Málaga: “La radio quechua está muy viva,
esta democracia ya no es democracia, ¡viva Perú!”
. El ópera prima lo ganó “Rosalie&César” de Joan Borderie, (“la ficción es lo mejor que puede existir hoy en día, ¿qué importa más la experiencia o el reflejo?” comentarían). El premio del público lo consiguió “Nivel de Dios” de César Tormo un “trabajo de fin de carrera”.

Premio Entropía a la creatividad e innovación recayó en “Arquitectura emocional 1959” de León Siminiani mano a mano con el titulado “Contemplativo” de Carlos Peris: “Esto motiva muchísimo”. La banda sonora triunfante fue la compuesta por Alberto Torres para “La entrega” recibiendo el premio Musitmage: “Nos lleva a la nominación del
Goya este año”, “como no teníamos dinero”
tuvimos que hacer el bolero, ¿Se ha puesto de moda bajarse música de Internet cuando no hay presupuesto?

El primer corto de los hermanos Lumière, quienes bautizaron a la incipiente industria como “cinema”, fue patentado el veintidós de marzo de mil ochocientos noventa y cinco, se titulaba “Sortie des ouvrieres de l´usine” siendo el primer film mostrado públicamente, uno de los dos reporteros presente en la efemérides escribiría: “Con este nuevo invento la muerte dejará de ser total y absoluta; las personas que hemos visto en la pantalla permanecerán con nosotros, vivas y activas”.

¿Será esa especie de anhelo de inmortalidad la base del triunfo audiovisual? ¿Otra diferencia social más? Pitágoras sentenciaría: “la perfecta igualdad no existe sino entre los muertos”. Paraísos de ultratumba proclamados por religiones a partir del nacimiento del cine pasarían a lo subjetivo, con el cine posibilitaba viajar en el tiempo, perpetuarse sin necesidad de dogmas tan sólo merced a un invento de W. K. L. Dickson ayudante de Edison quien, por la cara, se adjudicó el trabajo y descubrimiento de su empleado.

¿Plagios y robos de autoría con la IA? ¿Legislar contra algoritmos delictivos? Cortos documentales airean verdades que el sistema oculta o disfraza, Jean Vigo, director de cine, periodista, anarquista y guionista francés, en “À propos de Nice”, liándose la manta a la cabeza, filmó dramáticas realidades suburbiales en esa otra Costa Azul contrapuesta a la trasgresión “de seres de otra dimensión”, estrellas del incipiente cine, “mediadores entre el cielo de la pantalla y su maravillosos mundo (…) impregnados de erotismo y riqueza, de fama y belleza.”, tal como relata el crítico cinematográfico Ramiro Cristóbal, que incitan a la gente a querer: “Vivir sus sueños y soñar su vida”.

¿Cortometrajes y mujer? Alice Guy-Blaché finalmente ha recuperado su lugar en la historia cinematográfica, fue la primera mujer en realizar películas, su obra y nombre se borraron adrede, actualmente un corto documental pone las cosas en su sitio reconociéndola como precursora. ¿Se incluirá en la literatura académica? Sus cortometrajes realizados entre mil ochocientos noventa y ocho y mil novecientos siete, impactaron en América y Francia, al silenciar su carrera se corrobora la premeditación general y secular contra notables mujeres y su obra, Bette Davis actriz estadounidense sentenciaría: “Este ha sido uno de mis credos…: intenta lo imposible para mejorar tu trabajo”.

Texto: Ángeles Sanmiguel

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