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Culturicidio valenciano

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“Los idiotas son siempre traviesos, y las personas más superficiales son quienes más tienden a buscar los errores de los demás, pues comprenden muy pocas cosas”, afirma el ensayista  inglés William Hazlitt quien, como era de esperar, debido a su compromiso por los problemas políticos y sociales murió pobre, otro gallo le hubiese cantado de haberse metido en el circuito del poder. ¿Qué periódica imbecilidad atrapa a gobernantes posicionándolos contra la innovación y diversidad? ¡Ha llegado el momento de las chifladuras políticas! y, por ende, del secuestro por antonomasia de la cultura aperturista. ¿Existe una coexcitaciónlibidinosa  subyacente en las mamarrachadas culturales que enarbolan  los nuevos “sillones” como paradigma  de la españolidad?  Cerca de medio millar de personas  se concentraron  ante la entrada del Centre del Carme de Cultura Contemporània de Valencia en protesta por el arbitrario cese de José Luis Pérez Pont uno de los gestores culturales  de mayor enjundia y visión. “No al cessament de José Luis Pérez Pont. Per un CCCC obert, inclusiu i transformador”. Partidos políticos  recién  aposentados en los “sillones” locales, sin duda,  tienen como fijación, desde el inicio de su entronización, el cavar una fosa común a la que  arrojar cuanto les merma en cuestión de ganancias, entorpece las características manipulaciones y todo aquello que no encaja en sus churriguerescos eslóganes y delirantes intereses de partido, así, aquí, sembrando la cochambre cultural durante un cuatrienio, se tratará de  exprimir cuanto de crematístico haya en proyectos y acciones del sector. Contratos a dedo, apoyos a personajes  de la  cuerda, incógnitas presupuestarias, subcontratas de subcontratas, fondos artísticos con solamente viaje de ida. Resumiendo. Vaciar  de hoy la Comunidad Valenciana llenándola de ayer. Un ayer estereotipado, reacio  a cualquier vanguardia valiente, LGTBIQ+, animalista, feminista, sindicalista, libertaria. Arte y cultura  se pondrán la montera –léxico que va que ni pintado por el cariz de las querencias gubernativas- saliendo al ruedo  en paseíllo cuchufletero coreografiado a medida de un público momificado. “La presencia de una momia ante nuestros ojos suscita decenas de preguntas”, comenta  el periodista, experto en comunicación Pedro Palao Pons. ¿Cómo se ha llegado a este punto? sería una de ellas.

Tufillo mohoso y solera mafiosa van al compás manejando el erario con cero fiscalización y, además, “siempre nos quedará” el limbo de las togas. “Bigotes: Oye… que te sigo queriendo mucho. Muy Honorable: Y yo también… tenía que haberte llamado, te quería haber llamado, para contarte todo (…) pero sobre todo para decirte que te quiero un huevo”, tal  fue la conversación  entre Camps y Álvaro Pérez (el bigotes) de la trama Gúrtel, caso sobre la financiación ilegal del PP, recogida por Quico Tomás-Valiente  y Paco Pardo quienes especifican que  “Camps parece tener capacidad de predecir el futuro (…) cuando supo que le investigaban  por este asunto” dijo: “Saldremos de ésta”. Pues eso. Referir que el negocio político exige que cualquier peón beneficiado, sobre todo de carrera meteórica,  deba ejecutar al pie de la letra cuantas órdenes le vienen dadas si es que quiere salvar  el pescuezo, sueldo y prebendas. En la derecha y ultraderecha españolas esta gleba parece ejercitarse en una especie de “campamento mestizo” otorgándoles un halo eximente de toda condena judicial. En el siglo diecisiete Marie Bosse, adivina y envenenadora  francesa, sicaria de la aristocracia, declararía: “Tres envenenamientos más y podré retirarme de los negocios”. ¿Cuántas defenestraciones están programadas para que cantante y torero disfruten a posteriori del Jardín del Edén reservado a los ojitos derechos del engranaje?  

Si  el contrato  está fechado  hasta  dos mil veintiséis ¿por qué la coerción política anula derechos laborales a Pérez Pont, elegido por concurso público mediante un jurado local, nacional/internacional y paritario? el es el director oficial del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana y del Centre del Carme Cultura Contemporània, sin duda. ¡Alerta sindicatos! “No hay motivo para llevar a cabo un incumplimiento de contrato (…) su labor al frente del centro ha sido de un alto nivel de excelencia” afirma la Mesa Sectorial del Arte Contemporáneo Español (MSAC), integrada por media docena de asociaciones estatales, la cual  manifiesta una “absoluta preocupación  por el proceso de degradación  del contexto político y social”. ¿Fenómenos psicopatológicos  en la cuadrilla  del poder? ¿Verdugos e intrigantes políticos como tratadistas culturales? ¿Cumplirá la derecha y su huésped, la ultraderecha, el Código Deontológico de Museos y Centros de Arte  en España? La cultura  en Valencia, Alicante, Castellón y Andalucía ha caído en el cepo y la pacata población sencillamente se va de tiendas. Tan solo el Consell Valencià de Cultura  votó en contra del cese de Pérez Pont ante el designio de la Vicepresidencia primera y Consellería de Cultura,  liderada por el ultraderechista Vicente Barrera, que ha depurado cerrilmente a notables expertos culturales. El humorista gráfico italiano Francesco Tullio Altan apunta en una de sus viñetas: “Es usted un gilipollas. ¡Maldición! ¡se ha filtrado la noticia!”. Ahora, la secretaria autonómica de Cultura implementará lo que sea de meneste. ¿Mujer en la política española utilizada como sacatapones?  ¿Qué pasará con las convocatorias?

El Centre  del Carme de Cultura Contemporània  durante los últimos siete años y medio se ha posicionado en el panorama internacional merced a  la relevante agenda de actividades: exposiciones, conferencias, ferias de edición, presentaciones literarias, entrega de premios, cinematografía, música, escultura, danza, escenografía, artes audiovisuales, instalaciones  artísticas, talleres  infantiles, eventos programados alcanzando cerca de dos millones de visitantes mediante una gestión envidiada por el más neurótico de los inmovilismos.

El biólogo evolutivo keniata Clinton Richard Dawkins en mil novecientos setenta y seis  creó la palabra meme “como unidad básica de reproducción cultural”. Pues bien. ¿Qué “mememakers” contratará la política ultra conservadora, una vez agotado el flash de las payasadas, para copar audiencia, más allá  de la clac? En el siglo veintiuno, ¿cómo dejar que se vuelva a encasillar a España en toros, flamenco, sol y playa? Carlos Garsán, para Culturplaza, escribe refiriéndose  a los nuevos presupuestos: “Creación de nuevas líneas  como la de 300.000 euros  a la Fundación Toro de Lidia”.  ¿Dinero público de la Comunidad Valenciana como diezmo al centralismo partidista a través de canales disfrazados? Destituir, deshacer, desbaratar, desmemoriar, demonizar y, mientras, el indeleble funcionariado piso arriba, piso abajo por los ayuntamientos, según la gobernanza. José Luis Pérez Pont del Consorci de Museus (CMCV) junto a  Roberto García (Artes Escénicas), Marga Landete (Música) y Francesc Felipe (Audiovisuales y Cinematografía) del InstitutoValencià de Cultura (IVC), son cuatro víctimas de los primeros autos de fe junto al igual que la  no renovación de Vicente Flor (Institució Alfons el Magnànim) y la sustitución  de Vicente Ros (Palau de la Música). “La censura da una estocada al centro neurálgico de la verdadera cultura en Valencia (…) ¿qué va a pasar con este museo público, van a enchufar  a algún afín del torero? (por si alguien todavía no lo sabe, en la Comunitat Valenciana tenemos el vergonzoso honor de contar con un Conseller, de quien depende cultura, cuyo mérito es haberse dedicado profesionalmente a torturar toros). Cultura SÍ, Barbarie NO” redacta la ingeniera paisajista Raquel Aguilar en Instagram.

Tristemente cuando llega la regresión el universo creativo se aboca al entenebrecimiento. Si la pasión y el poder son tóxicos cualquier objeto o entidad devendrá en atrofia y servilismo, la cultura es un arma de doble filo utilizada siempre malsanamente por el totalitarismo, religiones, tradiciones, machirulismos, tráficos  y demás infamias entran de plano en la rumiación obsesiva del elenco rector.  El filósofo y dramaturgo alemán del siglo dieciocho Johann Christoph Friedrich Schiller, formularía algo de innegable actualidad estratégica: “Oscurecer lo radiante y derribar lo elevado”.

“Los políticos están de paso, los profesionales  hemos venido para quedarnos”, declaraba Pérez Pont  ante la multitud  reunida en el Centre  del Carme. Profesionales de calidad  incuestionable, como en toda tiranía, son víctimas de persecución. ¿Qué pasó  en las últimas elecciones autonómicas? ¿Voto embrujado?  Tal como esgrimía el neurólogo austríaco Sigmund Freud: “La inmensa mayoría de los seres necesitan imperiosamente  tener una autoridad a la cual puedan admirar, bajo la que puedan someterse, por la que puedan ser dominados y, eventualmente, aun maltratados”. ¿Encamarse  con  el liderazgo o quedarse sin coche oficial? El citado Hazzlit,  ante los “malos métodos y peores intenciones”, afirma: “Ya sea  en el arte, en el gusto, en la vida o en el habla, uno decide a partir de sus sentimientos, no de la razón (…) La pobreza de nuestros deseos intelectuales deja un vacío en la mente que pide ser cubierto mediante gratificaciones más groseras”.    

Texto: Ángeles Sanmiguel

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