La Participación Ciudadana nos permite la colaboración para diseñar servicios públicos y
políticas que se ajustan mejor a las necesidades de los ciudadanos/as. Además, es un
instrumento útil y eficaz de formación para la ciudadanía. No hay excusa más sutil de
“maquillaje institucional” que oír desde la responsabilidad de los departamentos de
Participación Ciudadana y Transparencia posiciones como: “No se puede hacer nada”, “la gente
no quiere participar” o “aquí siempre participan los mismos”. La cuestión es dejar de trabajar
sobre un diagnóstico y una planificación estratégica acorde con la situación actual y las
características de nuestro municipio. La transparencia en las partidas presupuestarias debe ser
un acto de responsabilidad corporativa.
El Ayuntamiento puede informarse sobre las necesidades de los ciudadanos/as vía registro, a
través de estudios de opinión y encuestas a pie de calle; pero entonces no tendremos
ciudadanos/as mejor formados/as y, por tanto, no podremos hablar de participación y debate en
los presupuestos participativos.
En la actualidad, el Gobierno en el Ayuntamiento de Paterna, no solo está dando muestras de
su falta de voluntad política, sino también de su poca empatía con las necesidades de la
ciudadanía. No lleva un seguimiento por departamentos, no hace informes, no tiene hoja de
ruta, de lo contrario, estaría publicado en la web para hacer de la política un ejercicio de
responsabilidad cara a la opinión publica. No se puede tener toda la información y formación en
las instituciones públicas, porque son un número reducido de personas, hay que tener en cuenta
la opinión individual y colectiva. Para eso están los Consejos Sectoriales donde se reúnen
personas con conocimientos en temas específicos. Así, avanzar desde lo particular a lo general,
al Consejo Territorial de Participación Ciudadana, la síntesis de las propuestas con prioridad y la
validación de las mismas dentro de un equilibrio presupuestario.
Desde todas las instancias de gobernanza pública, se viene insistiendo en la necesidad de
impulsar un crecimiento más sostenible e inclusivo, impulsado por las sinergias de las
transiciones digital y ecológica, que llegue al conjunto de la sociedad y concilie las nuevas
oportunidades que ofrece el mundo digital. El Ayuntamiento no cumple con su obligación de
convocar a los ciudadanos/as y apoyarse en su colaboración, incumple la normativa de la Carta
de Participación Ciudadana; no quiere ni entiende, que para poder estar en mejores condiciones
para salir de la crisis, necesita el valor añadido que crea la opinión de los ciudadanos/as y las
empresas, esto es, inversión en innovación.

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