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Texto: Ángeles Sanmiguel


“La atención primaria tiene larga vida, se han implicado los ayuntamientos” anuncia
complacido el médico de familia comunitaria Aurelio Duque sobre un servicio de salud
inexistente en aldeas y limitado en pequeñas poblaciones, “en fin de semana si te
rompes una pierna haciendo senderismo en Torres Torres estás jodido”. Así mismo,
“dependiendo de donde residas” es factible, o no, contar con profesionales del trabajo
social sanitario ya que la ratio es de doscientos sesenta y seis para los trescientos siete
centros de salud de la Comunidad Valenciana. Ana Isabel Cava, trabajadora social
sanitaria ratifica que en el día a día “cualquier problema sanitario puede tener un
problema social” afirmación nada fortuita dado el espectro cada vez más relevante, en
modo y número, de precariedades detonantes de patologías y brotes psicóticos, la
desigualdad económica es un azote tanto en España como Francia, ambos países
posicionados como referentes de tan vergonzante realidad enmascarada bajo el ridículo
mito del “pobre feliz”.
Soledad no deseada, penuria económica, vivir compartiendo habitación o piso, no poder
acceder a productos alimentarios frescos y nutritivos, pobreza energética con más de
ocho mil muertes en España, desinformación para acceder a recursos sociales, sin
atención dental y no poder comprar gafas oftálmicas son algunas de las calamidades que
sufren las personas empobrecidas en España, un país en el que desmesuradamente
aumenta la desigualdad socioeconómica replicando hambrunas y privaciones de otrora
cuando la bochornosa y atroz posguerra civil, escenario idóneo para negocios carroñeros
de especulación con productos básicos y trabajo esclavo, nutrió fortunas durables hasta
la fecha, en tal contexto la pobreza se cobraría vidas y ahora, en el siglo veintiuno, lo
sigue haciendo.
En la Comunidad Valenciana los salarios en Sanidad son los peor pagados, “cuarenta y
seis euros al mes cobra de más una enfermera de especialidad” apunta Soni Martínez,
enfermera de atención continuada, el sistema está centrado en la figura médica,
declara, aunque ahora enfermería podrá prescribir. “En Noruega nos quieren mucho a
las enfermeras” españolas, profesionales que durante la pandemia vacunarían
diariamente un promedio de cuatrocientas mil personas. “En primaria no solo se viene a
poner inyecciones, el trabajo de primaria lo tenemos en la puñetera calle” asevera la
profesional al palpar realidades ajenas a la mirada ejecutiva y política, e igualmente
invisibles para gran cantidad de personas bien posicionadas para quienes el infortunio
económico se les antoja paradoja.
“Lo que viene es otra ola de salud mental”. Pobreza y salud mental van de la mano,
además de otras muchas hebras del mismo cabo, mostrando el negativo y progresivo
horizonte estadístico para colectivos desfavorecidos. “La salud mental es la prima fea”
señala Martínez quien aplaude la reciente normativa de que la Psicología entre en
atención primaria a lo que Duque añade el hecho de que algunas Diputaciones y hasta
universidades están ofreciendo atención psicológica a jóvenes con proyectos de vida
irrealizables lo que hace que siga aumentando la tasa de suicidios en esta franja de
edad. “Se están tirando por el balcón”. ¿Es suficiente destinar cien millones de euros a
tan trágica realidad, con un teléfono de atención? “Hace falta algo más, salud mental a

todos los niveles” sin obviar que “los abuelos dejan de tomar las pastillas”, los suicidios
son un problema sanitario que ha trascendido a otras áreas como la de bomberos de
Valencia con una unidad específica. “Los institutos quieren charlas de salud mental”,
así mismo es imperante el suprimir procedimientos como el de “niños hipermedicados”
y atajar bulimias, anorexias y otros trastornos brotados cada vez a más temprana edad.
Previsto un centro de ingreso, este, a todas luces, se contempla como insuficiente. En
salud mental también la solvencia económica marca diferencias a la hora de intervenir
ya que la infancia y juventud en entornos adinerados es tratada por profesionales,
mientras que en arrabales, barriadas y chabolas recibe regañinas y tundas por
fluctuaciones conductuales. Al parar un suicidio “hay que ingresar y el box no es un box
de Psiquiatría” por lo que el resto de pacientes escuchan los gritos en un promedio de
dos horas y media de espera, posteriormente se remite al paciente a casa “con más
medicación”, detalla Martínez.
En la antesala de atención sanitaria el tiempo se congela añorando cercanía y
seguimiento continuado, tanto pacientes como profesionales de atención primaria
defienden la conexión humana y el primordial conocimiento de circunstancias
personales de cada caso. En barrios como el valenciano de La Fuensanta existen
“muchos mundos y muchas realidades” que se replican en el estado de salud, allí, como
en otros sitios, prevalece el factor común de que “las mujeres siempre son las últimas”,
en palabras de Martínez. Mujeres pobres sin acceso a medicamentos, sin la realización
de mamografías, sin poder prevenir el cáncer de cérvix mediante citologías o el de
colon con una colonoscopia, ¿dónde remitir citaciones sanitarias cuando se vive en una
dormitorio realquilado, en la calle o en una chabola? En atención primaria personas
diabéticas no tienen atención podológica, Pediatría es otro de los vacíos, tiempo atrás se
difundió un eslogan: “Ni un niño sin bocata, ni un niño sin pediatra”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) Europa, en su visita a Madrid, señalaría la
necesidad de emplear el veinticinco por ciento del total del presupuesto en atención
sanitaria contraponiéndose a la realidad de muchas comunidades autónomas donde no
se llega ni al veinte por ciento, “sin ese veinticinco por ciento en dinero no vamos a
poder tener atención primaria”. ¿”Hasta cuándo las limitaciones por el mero hecho de
quien gestione”? “El siete por cien del PIB es viable” ¿Por qué falta algo tan importante
en atención primaria como es la educación para la salud? “La siguiente generación
seguirá con problemas muy graves, estamos fallando como sociedad y como
profesionales sanitarios”. Adecuar la atención al paciente conlleva relevantes detalles
básicos, “no es lo mismo que una enfermera de veinte años atienda a un abuelito de
ochenta años, que lo atienda una enfermera de cincuenta y cinco”.
El también vocal de ACDESA-PV (Asociación Ciudadana en Defensa de la Salud del
País Valenciano) y CAVE-COVA (Confederació d´Associacions Veïnals de la
Comunitat Valenciana), Aurelio Duque, aboga por la incorporación imprescindible de
psicólogos clínicos y nutricionistas entre otras especialidades y el funcionamiento
“como equipo de atención presencial”, dando voz a la ciudadanía más allá del Comité
de Pacientes. España envejece, asevera, “todos somos mayores y todos tenemos
enfermedades crónicas”, algo a tener en cuenta en las planificaciones sanitarias de
atención primaria, “estamos en el siglo de la gobernanza local de la salud”, ¿a qué

esperar para fortalecer la “longitudinalidad”, la relación duradera e invariable del
profesional de la salud y sus pacientes?

¿Por qué será que nadie quiere ser coordinador de salud pública? ¿Por qué la atención
comunitaria no está en la cartera de servicios? ¿Acuerdos en la Ley Darias? ¿Cuándo
integrar la sanidad penitenciaria?
Hasta el año dos mil quince el veinte por ciento del territorio sanitario nacional estaba
privatizado, ahora el negocio lucha por implementarse desfachatadamente presionando
en planes de gobernanza, curiosamente en la Comunidad Valenciana se “está en la fase
de reversión”. Al privatizar se rompe el vínculo y “soy un prestador de servicio”,
determina Duque ¿Qué fiabilidad existe en consultas telefónicas? “Palpar y percutir no
se puede hacer por teléfono, debéis exigir lo que es vuestro, habéis pagado todos, es
vuestro”. ¿Inversión americana en Torrevieja? ¿Desplazamientos de servicios no
rentables? “Nos han quitado rehabilitación en Manises, hay que ir a Mislata”. ¿Quién
duda de la ganancia existente en las especialidades donde se invierten millones de euros
en aparatos algo que la primaria no tiene? En la charla llevada a cabo en La Cantina de
Ruzafa organizada por Ateneo Valencia XXI, desveló Martínez que la privada “te roba
la bariátrica” donde ganan dinero, mientras que “las curas van a la pública”. ¿Servicio
público devorado por el negocio privado? Johann Wolfgang von Goethe, dramaturgo y
científico alemán sentenciaría: “Lo que importa más nunca debe estar a merced de lo
que importa menos”.

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